by Unknown
Relato de una breve escapada  fin de semana a la Alpujarra granadina tras comprar una oferta de alojamiento en Groupon 

Habitación 241

Como bien decía todo el mundo en Tripadvisor,  los que venímos con Groupon somos bastante discriminados,  o eso quiero pensar,  porque si todas las habitaciones son como la nuestra no puede tener 4 estrellas.
Un detalle interesante que no indican es que trae una mini cocina,  pero sin nada de menaje: ni cubiertos,  ni sartenes, etc Aunque el pequeño frigorífico lo puedes usar.
La cama es grande pero de muelles que se clavan,  el sofá se hace cama,  y la calefacción, a finales de abril,  efectivamente apagadas,  lo que se sobrelleva con las 3 mantas (más pequeñas que el tamaño de la cama) que te dejan en el armario.
Un cartel en recepción decía que si tenías frío por 5€ te daban caja de leña para que encendieras las chimenea, pero al menos nuestra habitación no tenía  chimenea.
Las luces de nuestro pasillo a las 21:30 estaban apagadas por lo que para abrir la puerta (llave-tarjeta) o subir las escaleras usamos el móvil.
Éstas se encienden con sensores de movimiento que se ve no activan hasta bien tarde (y no hay para darle manualmente, lo que ves son timbres, no le des!) , porque eran las 23:00h y ni nos 'detectaron' ni veíamos las escaleras de bajada.
Ah,  evidentemente las vistas ninguna: patio interior al que apenas entra luz y si abres la ventana tienes a 4 metros la ventana del vecino.
La TV funciona sin pago extra,  aunque con cables empalmados sin mucho disimulo para usar un solo enchufe.
Yo con ONO estoy sin cobertura,  ni tlf ni Internet.
En los sillones de recepción hay Wi-Fi, terriblemente lenta.
Vamos a probar el desayuno incluido...

(Tras desayuno)

Diré que ha sido bastante completo, self service,  riquísimos croissant (que recomiendo tostéis), hay panecillos,  zumo,  leche,  café,  té,  embutidos y hasta huevos y salchichas.
Renovados de energía decidimos atrevernos a pedir un cambio de habitación alegando el terrible dolor de espalda por los muelles.
Nos dan una mil veces mejor,  con chimenea,  dos terrazas,  dos habitaciones, vistas,  un baño decente..  Y lo que buscábamos: una cama donde se podía dormir.
Muchísimo más contentos y con un concepto muy distinto del hotel (esto sí es un 4 estrellas) me preguntaba por qué no aprovechar desde un principio estas habitaciones, podrían 'lavar' así los abundantes malos comentarios que encuentras por internet.
Salimos para Trevélez sin saber bien qué ver,  allí o vas para comprar jamón o para hacer una de las muchas rutas senderistas que inician allí.  recomiendan la de 7 lagunas que sube al Mulhacen... Pero calificada como 'dura', y no estamos en forma para 12km duros...
Nos entretuvimos por el río de Trevélez,  donde cerca hay una fuente y un mirador, y seguimos hacia Juviles y Berques, en este último se celebraba las Fiestas de San Marcos (26bril): entretenido --> dos pequeños tronos,  algunas carrozas,  muchos caballos y otros animales.  Nos regalaron una rosca a cada uno.
Bebimos agua de la fuente de las Carmelitas,  aunque su 'leyenda' no fue nuestro motivo y tomamos unos tintos y 'serigan' en el bar entre pueblos: cuatro vientos.
Nuestro camarero,  que creo era el dueño (Juan) era un tanto despistado y parecía desbordado con tanta gente..  Pero al final logramos tener nuestras bebidas con sus tapas y todo. 4 tintos y 2 serigans 12€
En este pueblo es donde celebran la Nochevieja en agosto.
Nos fuimos para el hotel inflados de pan más que nada, allí tomamos café (a 1.5€ cada uno) y descansamos.
Probamos el SPA,  que como bien dicen,  es piscina,  no spa.

(Tras SPA)

Hablamos de una piscina con exceso,  mucho, de cloro y además fría. Todas las duchas que hay salen frías.
Los dos jacuzzis que encontramos estaban vacíos, sin agua, el baño turco OK (recuerda: a partir de las 17 horas) y la sauna para mi gusto excesivamente fuerte.
Un pasillo te lleva a una sala de ping pong,  pista de squash y gimnasio, entretenido.
La mayoría de la gente se salía fuera,  al jardín y se tumbaba al sol.  Los ojos no aguantaba el ambiente de cloro así que no duramos más de 1 hora entretenidos con todo aquello.
A nuestra super habitación 433.
El agua tampoco destacaba por estar muy caliente.
Cae el sol y se nota el frío.
Tras ducha y arreglarnos (tanto cloro hizo reacción en mi piel -estaba como un tomate-) nos acercamos de nuevo a Trevélez para cenar.  Es curioso como cambia este pueblo al anochecer,  casi oscuro y todo cerrado.
La intención era comer en un restaurante de la entrada (Piedra Ventana) que nos recomendó la farmacéutica del pueblo que cruzamos al venir, pero se ve que solo abren a medio día, así que volvimos al Rte la Fragua que nos gustó la noche anterior.
Esta vez probamos el secreto ibérico a la parrilla,  muy rico el toque de carbón que le dan (11€) y como tenía frio de entrante una crema calentita de calabaza a la hierba buena,  pero con poco sabor.  Vi pasar un salmorejo con muy buena pinta!

(último día)

Abrir la ventana del balcón,  entran los rayos de sol a los pies de la cama,  los pajarillos en la terraza jugueteando, y ahí tumbada viendo las montañas aun con lagunas de nieve...  Si siempre me dieran ésta habitación seguro volvería.
Había más gente en el hotel o fuimos más tarde al desayuno,  el caso es que faltaba pan y los exquisitos croissant,  pero pronto los reponieron... Aunque pronto volvía a faltar. Sigo dando buena nota al buffet.
En la terracita desayuna el jefe,  Don Tomas (como lo llaman los camareros) y su mujer. Todo el mundo puede desayunar en ella,  pero temiendo el frío nadie se sale.  Muy buenas vistas!

La vuelta la hicimos por Lanjarón. Muy, muy importante si haceis esta ruta que os acerquéis a los preciosísimos pueblos de Pampaneira, Bubión y Capileira.
0 Responses

Publicar un comentario