Como dije en el anterior post, los planes para hoy eran: a las 10:00 embarcación para ver cetáceos, y luego, una o dos inmersiones con la escuela de buceo municipal (40€ persona/inmersión), en Los Cristianos.
Pero, llegábamos tarde.
Ya que no pillaríamos el barco de las 10:00, y como sabíamos salía otro a las 13:30 o así, decidimos acercarnos a Las Galletas, que nos pillaba casi de paso, y me encabezoné en que había leído que allí había buen buceo.
Costó dar con la calle donde se escondían los centros de buceo (buscad la oficina de información, situada en un parque a la izquierda del puerto; los centros están dos calles más adentro), pero una vez visto uno, los otros pululaban alrededor; por lo menos... 5 centros en 30 metros.
Preguntamos en todos, y los precios rondaban entre 25 y 32€ (alquilándolo todo).
Estaban los que casi nunca pillabas abiertos porque ya estaban en el agua, los que apenas si sabían hablar español, y los elegidos por nosotros: Buceo Tenerife (buscadlo en el facebook y flipad con las fotos de Gonzalo).
Los monitores eran andaluces (aunque los dueños son Argentinos -Huesi y Miriam-); estuve escribiéndome con María días antes de partir; y me hacía gracia que fueran de la tierra. Por eso los elegimos.
Como era tarde y la inmersión no sería hasta las 15:30h, preguntamos donde comer y nos recomendaron (Miriam siempre lo recomienda), el restaurante La Marina, justo el primero del mini paseo marítimo, al lado del puerto.
Pedimos cosas fuera de carta que habíamos olisqueado por allí: camarones, sardinas, puntillitas (para nosotros 'chopitos'), las famosas papas, y la sangría que tan bien vendían.
No lo destaco; aunque me hizo ilusión comer camarones (no los chiquitos; mirad las fotos), me recordaba mis viejos tiempos en La Herradura.
En la inmersión íbamos con Gonzalo, uno de los monitores. Sevillano, muy, muy agradable.
Él se encargó de estar con una chica a la que estaban 'bautizando', y nosotros dos, junto con otra chica -muy experta aunque no era monitora-, estuvimos por aquellos azules fondos.
Y la ví, allí estaba mordisquitos (o tortuga gigante)! Detrás nuestra todo el rato para que le dieramos más tripas de pescado. Comilona es la joia.
También jugueteamos con un pequeño chucho (una variedad de raya); vimos morenas, un banco de roncadores impresionante (era gracioso meterse en medio), cangrejos araña; y Gonzalo dijo que ellos vieron un tiburón ángel, aunque lamentablemente nosotros no.
Yo salí flipada, y eso que no sabía lo que iba a ver al día siguiente.... (Pondré todas las fotos -acuáticas- juntas en el siguiente post)

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